Cómo me pasé a lo eléctrico: experiencias de socios

Sociedad Cooperativa, sin ánimo de lucro, para una movilidad más sostenible y un cambio de modelo energético.

Escrito por una de nuestras socias de ESM

De vuelta a la ciudad

Después de vivir 18 años en Inglaterra, en el verano del 2017, decido volverme a Madrid, mi ciudad natal. Los últimos 10 años los he pasado viviendo en Wirksworth, una zona rural en el centro de Inglaterra, pero relativamente cercana a varias ciudades (Derby, Nottingham o Sheffield) y abastecida perfectamente de infraestructuras y servicios. A mi vuelta a Madrid me instalo en el municipio de Torrelodones, a 28 km del centro de la ciudad, rodeada de gran entorno natural y cerca de la montaña, una de mis grandes pasiones.

Desde mi llegada y en los paseos diarios con mi perra, la imagen de la ´boina´ de contaminación sobre el cielo de la ciudad se convierte en lo habitual y el malestar e inconformismo crece en mí.

Soy veterinaria de profesión y después de trabajar en Inglaterra tantos años, encuentro la reinserción laboral en Madrid muy complicada. En enero del 2018, emprendo un nuevo reto laboral como especialista ambulante, ofreciendo los servicios de cardiología y ecografía a centros veterinarios dentro de la Comunidad de Madrid, así como algunas áreas colindantes de Guadalajara y Toledo. Este trabajo conlleva en sí un gran peaje medioambiental pues he de desplazarme en coche. En ese momento utilizaba un Renault Megane Sport Tourer diésel de 6 años y etiqueta B de la DGT, para transportar mi equipo de trabajo e ir de centro en centro ofreciendo mis servicios. De media podía conducir de 200 – 350 km diarios. Con la llegada a Madrid y este trabajo, aumenta en mí la preocupación por la calidad del aire que respiro y lo que
contribuyo personalmente al problema de la contaminación atmosférica en mi ciudad. 

Calidad del aire en la ciudad

La contaminación atmosférica es uno de los mayores factores de riesgo de enfermedad y muerte en el mundo entero. Según la OMS, la contaminación ambiental es la causa de muerte de 4.2 millones de personas al año, aunque otras fuentes elevan la mortalidad a 9 millones de personas. La exposición a partículas finas (PM2.5) es el quinto factor de riesgo de mortalidad en el mundo (Global Burden of Disease Study, 2015).

El tráfico rodado es una de las principales fuentes de contaminación atmosférica en las ciudades, debido al aumento de la exposición de la población urbana a los contaminantes atmosféricos. Esto es debido a que la emisión se produce a gran proximidad de la población y durante periodos de tiempo prolongados.

La orografía, el clima y el diseño urbanístico de la ciudad también desempeñan un papel muy importante en los niveles de contaminación atmosférica.

La topografía urbana y el clima del sur de Europa hacen que la misma emisión de tráfico produzca un mayor impacto en los niveles contaminantes en el aire respecto al centro y norte de Europa

Un estudio que analiza 858 ciudades de Europa concluye que el área metropolitana de Madrid es la zona urbana de Europa con mayor mortalidad relacionada con la contaminación de dióxido de nitrógeno (NO2). El área metropolitana de Barcelona y el municipio catalán de Mollet del Vallès, aparecen en sexta y séptima posición respectivamente, en el mismo ranking.

‘En el caso del NO2, la causa principal de contaminación es el tráfico rodado, sobre todo los vehículos diésel.’ En cuanto a las partículas finas (PM2.5), ‘ el tráfico es importante, pero ganan peso otras fuentes como las industrias, la calefacción doméstica o la quema de carbón y madera.’

En el mismo estudio, la ciudad con menos mortalidad por contaminación atmosférica (en niveles de NO2) es Tromso en Noruega, país pionero en movilidad eléctrica y uso de energías renovables como fuente energética.

Ciudades con la mayor y menor mortandad en Europa atendiendo a las emisiones de PM3.5 y NO2 / Foto: ISGlobal

Está claro que mejorar la calidad del aire en Madrid y en otras muchas ciudades europeas, pasa por reducir el tráfico rodado y cambiar el modelo de movilidad por uno cero emisiones más sostenible. Tenemos que apostar por el vehículo eléctrico en detrimento de los vehículos de combustión pero algo más importante e impactante sería el reducir en número de vehículos en nuestras carreteras, fomentando el uso del transporte colectivo, tanto público como privado. Además, andar más o movernos en bicicleta tendría un impacto directo en nuestra salud así como en la calidad del aire.

Para ello se necesitan gobiernos más involucrados a todos los niveles, local, autonómico y estatal, implementando políticas que promuevan incentivos para el transporte no sólo a pie, bicicleta o los modernos vehículos de transporte personal, sino también para la compra y circulación de vehículos de emisiones cero, así como impuestos que penalicen la contaminación. También son fundamentales la creación de áreas extensas de emisiones cero e inversiones en infraestructuras de carga.

Transición hacia mi primer vehículo eléctrico

Debido a la gran cantidad de kms mensuales que hacía con un coche diésel, siendo autónoma, con las dificultades para trabajar en días con protocolo anticontaminación y las anunciadas e inminentes restricciones a la movilidad por Madrid Central me empiezo a plantear cambiar mi vehículo por uno eléctrico; pero mi desconocimiento total de ese tipo de tecnologías me hacen tener dudas y miedo al cambio.

Surgen preguntas tan comunes como:

  • ¿Puedo pagar un vehículo eléctrico?
  • ¿Hay alguno con autonomía suficiente para poder desarrollar mi jornada laboral sin necesidad de parar a cargar?
  • Vivo de alquiler, ¿podría instalar un punto de carga en mi plaza de garaje?
  • ¿Cuánto durará el coche, se degradará la batería rápido?
  • Y los tamaños, necesito uno no muy grande para poder aparcar fácilmente pero con espacio para mi perro y equipaje así que un día , pues hago viajes frecuentes para ver a mi familia en Murcia.
  • ¿Podré viajar a Murcia con facilidad?
  • ¿Me gastaré mucho dinero en la factura de la luz?
  • ¿Cómo será su mantenimiento? ¿dará más problemas que el mío?
  • ¿Corre?

El inicio de la búsqueda empezó visitando unos cuantos concesionarios de distintas marcas que tenían vehículos eléctricos e híbridos enchufables pero enseguida quedó patente el poco interés que había por vender un vehículo eléctrico; es más, intentaban venderme un coche diésel de nueva generación.

Mi curiosidad y deseo de contribuir a reducir la contaminación me hizo persistir en la idea.

Torrelodones es un municipio bastante involucrado con el medio ambiente y el actual gobierno desea implementar políticas de ´descarbonización´ por lo que promueve la movilidad eléctrica. En el municipio hay varios cargadores gratuitos así que una noche pregunté a una persona que estaba cargando su coche. Muy amablemente me dió un montón de información sobre los vehículos eléctricos y resolvió la mayoría de mis dudas. También me puso en contacto con el servicio de Personal Shopper de Pasatealoelectrico donde me asesorarían, según mis circunstancias personales, sobre qué vehículo me vendría mejor y contestarían a todas mis preguntas. Y así fue como, a partir de ese encuentro, me acerqué a otros usuarios de vehículos eléctricos, conocí los modelos que actualmente hay en el mercado y las opciones que tenía y que se adecuaran tanto a mi economía como a la autonomía necesaria debido al alto kilometraje que hago a diario, etc.
Por el miedo al cambio primero pensé que un híbrido enchufable sería la opción mejor para mi, pero enseguida me di cuenta que con los kms diarios que hacía, ningún vehículo de estas características, hasta la fecha, ofrecería autonomía suficiente en modo eléctrico y por lo tanto seguiría contaminando.

Tras conducir y ver muchos modelos de vehículos en distintas quedadas de vehículos eléctricos me decanté por un Hyundai Kona 64 kWh con una autonomía de 460km. Tuve la suerte de que la marca aplicaba descuentos y además pude optar a la subvención del Plan Mus de la Comunidad de Madrid, por lo que al final el coste de compra fue muy competitivo y que yo, debido al uso que le daré, no tardaré mucho en amortizar.

Previamente a la compra del coche, ya me había informado de que la Ley de propiedad horizontal se modificó para que se pueda instalar un punto de recarga solamente con una comunicación al presidente o administrador de la comunidad de nuestro garaje. En mi caso, como estaba de alquiler, también pedí permiso al propietario que enseguida me comunicó que la ley lo permitía, así que seguí adelante con el proceso y pronto me instalaron el cargador en mi garaje. En este caso también me pude beneficiar de la subvención del 40% del coste de la instalación que la Comunidad de Madrid ofrecía.

Ya sólo quedaba aumentar el término de potencia para permitirme cargar el 80 – 90% de la batería por la noche, durante el periodo de tarifa super valle y cambiar a una comercializadora que ofreciese 100% energía renovable.

Tras algo más de dos años y 69000 km no he vuelto a mirar atrás. El coche ha cumplido con creces todas mis expectativas: es una gozada conducirlo, es seguro, tiene autonomía suficiente para mi trabajo diario y mis necesidades personales. Consigo ahorros significativos en combustible y mantenimiento y a pesar de haber cambiado algún hábito de conducción y manera de viajar, el saber que no contamino compensa con creces el esfuerzo económico extra realizado en el momento de su compra.

Debemos cambiar el modo en que percibimos los viajes, de forma que lo único importante no sea el destino, sino también disfrutar del trayecto, puesto que si nuestra finalidad en la vida fuese única y exclusivamente el destino, todos estaríamos en busca de la muerte, sin disfrutar del proceso de vivir

Nora Gómez

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